¿Por qué algunos topónimos se traducen y otros no?

Seguro que en algunas ocasiones te has planteado por qué algunos topónimos aparecen traducidos y otros no cuando estás leyendo alguna novela o leyendo algún artículo en el periódico. O si, por el contrario, estás en el otro lado de la historia y has tenido que traducir algún proyecto y este contenía algún país o alguna ciudad. ¿Has dudado si traducir ese topónimo y has buscado qué dice la RAE o la Fundéu?

En la entrada de hoy queremos hacer un pequeño recorrido por los diferentes tipos de topónimos y cómo se recomienda su escritura. De esta manera, seremos más eficientes en cuanto al tiempo que emplearemos en nuestra traducción y en la documentación. ¿Quieres conocerlas? ¡Nos metemos en materia!

Topónimos con forma tradicional plenamente vigente en español

Se prefiere la forma española, a no ser que haya caído en desuso o se haya producido un cambio de denominación.

En este caso, llamaremos correctamente a la ciudad de Amberes, pero si utilizamos Antwerpen o Anvers estaremos haciendo un mal uso. Igualmente ocurre con Ciudad del Cabo y Milán con sus nombres originales Cape Town y Milano, estos últimos erróneos en español.

Topónimos sin forma adaptada al español

Se respeta la grafía propia de la lengua local o se emplea la grafía correspondiente a una lengua puente, incluso la acentuación.

Sería el caso de ciudades como Canterbury, Innsbruck y Washington.

Topónimos con cambio de denominación oficial en favor de la forma local, pero que cuentan con una forma tradicional española plenamente vigente

Se prefiere la forma española.

En ese caso, resultaría correcta la forma Calcuta, no Kolkata. A su vez, Moldavia y no Moldova
y, por último, Bombay y no Mumbai.

Topónimos que emplean grafías de transliteraciones o representaciones entre otras lenguas del nombre local, perteneciente a lenguas que utilizan alfabetos no latinos o que carecen de escritura

Se propone la adaptación de esas formas a la grafía española.

Es el caso de Zimbabue, en vez de Zimbabwe.

Topónimos pertenecientes a lenguas que utilizan alfabetos no latinos

Se recomienda la forma gráfica que resulta de aplicar las normas de transliteración de esos alfabetos al español, aunque se reconocen, si las hay, otras grafías asentadas.

Qatar y Catar e Iraq o Irak son algunos de estos ejemplos.

Topónimos que responden al estándar pinyin

Se prefiere, si la hay, la forma tradicional española.

Es el caso de Pekín, en vez de Beijing. Mejor Cantón que Guangdong o Guangzhou. Y un último ejemplo sería el caso de Nankín por Nanjing.

Puede que al principio sea algo confuso, sobre todo con aquellos topónimos menos comunes o totalmente desconocidos, tenemos la certeza de que con estas normas las dudas se disiparán. Por si acaso, como nos gusta ser previsores, compartimos contigo este buscador de topónimos creado por el Instituto Geográfico Nacional sobre el terreno español, para que no se te escape ninguno.

¡Hasta la próxima entrada!

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