3 mitos sobre la traducción audiovisual

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Desde nuestra infancia hemos estado expuestos a multitud de películas y series infantiles. ¿Quién no ha visto El Rey León (1994) o los Teletubbies (1997). Si te paras a pensar, hemos disfrutado de estos productos audiovisuales en nuestra lengua materna. Normalmente, todo lo que consumíamos estaba doblado al español (ponemos este idioma como ejemplo) y, desde hace varios años, con la llegada de las nuevas plataformas audiovisuales, el catálogo lingüístico se ha ampliado.

¿Que la serie que acaban de estrenar es inglesa y estás aprendiendo ese idioma? Puedes escuchar el original y leer los subtítulos en español. ¿Que la peli de estas navidades es sueca y no entiendes ni papa de lo que te hablan en la versión original? Disfrútala con el doblaje en español.

A pesar de la enorme labor que hacen los traductores y traductoras audiovisuales para que disfrutemos de nuestras pelis y series favoritas en distintas lenguas, hay ciertos mitos que rodean a este sector. Y qué mejor manera de desmentirlo que en nuestro blog y a modo de lista de la compra, como más nos gusta. Acomódate en el sofá, pilla tu cubo de palomitas y descubre 3 mitos sobre la traducción audiovisual.

  1. Si la versión original y los subtítulos no coinciden es que están mal traducidos.

No, mi ciela. La traducción para el doblaje y la traducción para subtitulado son dos cosas muy distintas, ambas con unas pautas muy precisas que los profesionales de la traducción deben seguir. Para el subtitulado es necesario adecuarse al tiempo que el subtítulo aparece en pantalla y cada línea tiene un máximo de caracteres, como ejemplos principales, que condicionan la traducción. A su vez, la traducción para el doblaje se rige en parte por la sincronía labial de los personajes, los tiempos de intervención y el propio discurso. Evidentemente, esto provoca que ambas traducciones varíen y que no suelan coincidir. Además, tampoco se busca que sean iguales, puesto que no es un indicador de la calidad de la traducción del producto audiovisual.

2. Los traductores traducen siempre el título de las películas.

Otro tópico que no nos cansamos de escuchar. Aunque traducimos el contenido audiovisual, además de hacer otras funciones como la transcripción, el pautado, etc., en algunas ocasiones ofrecemos propuestas de traducción para el título de la película. En contadas ocasiones, hay que decir. Normalmente son los estudios quienes proponen un título en español, independientemente de si coinciden con el título original o no. En resumen, a menos de que nos pidan alguna propuesta o que ofrezcamos las nuestras, la última palabra la tendrá el estudio.

3. ¿Tú prefieres subtítulos o doblaje?

No te dejes llevar por esta dualidad tan rotunda. Antes de que te posiciones, consciente o inconscientemente, hay que aclarar que cada uno cumple una función muy específica y está dirigido a un público en concreto, además de que se usa en contextos distintos. A favor del doblaje podemos decir que facilita el acceso al contenido para aquellas personas que no pueden o no quieren leer subtítulos. Por una parte, el doblaje transmite una sensación de realidad y naturalidad, que hace que parezca como si la película estuviera rodada en tu idioma. Es un proceso en el que participan muchos profesionales (traductores, ajustadores, actores y actrices de doblaje, técnicos de sonido…) y por eso es más costoso y solemos verlo más en grandes productoras, cadenas de televisión, plataformas de streaming y estrenos de cine.

Por otro lado, los subtítulos te permiten escuchar las voces originales de tus actores y actrices preferidos sin perderte los matices de su interpretación original. También cabe destacar que en el aprendizaje de idiomas puede servir para poner en práctica la escucha del idioma que se está estudiando, «entrenar el oído» como solemos decir. Evidentemente, el subtitulado es un medio más barato de producir porque implica a menos personas, es más rápido y la distribución es más sencilla. Se utiliza más cuando, por motivos económicos o de tiempo, no se puede o no se quiere recurrir al doblaje. Así, solemos ver más subtítulos en lenguas minoritarias y en festivales de cine, por ejemplo, donde el montaje final de la película a veces llega el mismo día en que se estrena. En conclusión, no hay una que sea mejor que la otra ni resultan polos opuestos. Todo lo contario. Dependiendo del objetivo o del contexto en que lo veamos nos decantaremos por una forma u otra.

¿Ha sido duro leer estos 3 mitos? ¿Antes de conocer la traducción audiovisual pensabas así? ¡Con tranquilidad, que no vamos a pasarte el polígrafo! Como en muchas otras profesiones, el desconocimiento puede generar cierta desinformación y esto mismo ocurre con nuestro sector.

Sigamos dando a conocer nuestra profesión para evitar que proliferen estos mitos.

¡Hasta la próxima entrada!

5 CONSEJOS PARA TU DEFENSA DE TFG Y TFM

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Con el cierre de curso a la vuelta de la esquina, entramos al verano con bastantes ganas, para qué engañarnos. Tras un año académico de mucho esfuerzo y sacrificio, finalizamos nuestros estudios de grado o posgrado y eso significa enfrentarse al trabajo de fin de grado (TFG) o trabajo de fin de máster (TFM).

Hacer un trabajo de investigación no es tarea fácil. Requiere mucha destreza, constancia y organización. Como ya pudiste leer en nuestra entrada anterior, las citas bibliográficas son de los puntos más importantes en la redacción del trabajo escrito, pero… ¿qué pasa con las defensas?

Las defensas de TFG/TFM son presentaciones orales en las que se expone a modo de resumen el tema en el que has estado trabajando durante esos meses. Normalmente tienen una duración de 10 a 15 minutos y debes destacar los aspectos más importantes de tu investigación. Mucha información en muy poco tiempo. Sí, sabemos la presión que conlleva, pero ¡seguro que lo conseguirás!

Por eso, para ayudarte en la preparación de tu defensa, te traemos 5 #Istradconsejos para que bordes tu presentación y finalices el grado o el máster por todo lo alto. ¡Pilla papel y boli!

  1. Utiliza herramientas como PowerPoint o Prezi para que las diapositivas acompañen tu discurso verbal

Aunque sepas muy bien de qué vas a hablar y tengas una estructura clara en tu cabeza, te recomendamos que crees un soporte visual, tanto para ti como para el tribunal de la defensa. Con los nervios puede que se dejen ciertos datos en el tintero y, de esta forma, todo está bien fijado en la pantalla; con lo esencial, bastará. Como acabas de leer, puede que no necesites soporte visual, pero para las personas que evalúan tu trabajo es toda una ventaja: ver los puntos de los que hablas y tener elementos visuales ayudan a la comprensión.

2. Organiza tu discurso en función de la estructura de tu trabajo escrito

Realmente, para no perderte, lo mejor es que sigas la misma línea que en tu trabajo escrito, de esta manera irás punto por punto con un esquema bastante claro y visual de todo lo que has investigado hasta el momento. Te recomendamos que incluyas una diapositiva con toda la información sobre tu trabajo (título, nombre, tutor/a, fecha, etc.), otra con el índice que seguirás a lo largo de la presentación y, por último, una diapositiva de cierre en la que indiques el fin.

3. Incluye las partes más importantes y significativas de tu trabajo

Cada punto corresponderá con el índice que hayas establecido en tu trabajo escrito, pero aquí es donde ponemos toda la carne en el asador y, por consecuencia, todos los ejemplos y datos jugosos. Al ser un presentación para realzar tu investigación, muestra las conclusiones más interesantes y útiles, habla del proceso que has llevado a cabo (por ejemplo: si has traducido una novela y has tenido la oportunidad de contactar con el autor original, ¡indícalo!), de tu verdadera motivación al elegir ese tema en concreto.

4. Ten en cuenta el tiempo del que dispones para organizar el contenido

Como indicamos al principio, la defensa suele durar entre 10 y 15 minutos (todo depende las bases a las que esté sujeta tu grado o posgrado). Normalmente, se recomienda que dure entre 10 y 12 minutos, ya que en el directo suelen ocurrir algunos imprevistos o el ritmo que se utiliza es más lento del habitual. Si organizas la presentación y mides los tiempos, no tendrás problemas de reloj, así evitarás dejar información en el tintero.

5. Ensaya todas las veces que sean necesarias hasta que tu discurso suene natural y fluido

Parece un aspecto básico, pero de verdad que es necesario. Ensaya tu discurso para encontrar la mejor entonación, dicción y estructura. Si suena natural y fluido mantendrá la atención del tribunal, transmitirá el mensaje con seguridad y tendrá mayor aceptación que si escuchan un discurso plano durante 15 minutos porque —como sabes— se pierde la atención y el interés.

Sabemos que son momentos estresantes y agotadores después de tantos meses estudiando y redactando todo lo que has investigado, pero estamos seguros de que has aprendido mucho y has sacado muchas conclusiones en claro. Felicidades por haber llegado hasta aquí y mucha suerte en este último empujón.

¿Ya has apuntado estas claves para tu defensa?

¡Nos leemos en la siguiente entrada!

Biblio… ¿qué?: Normas APA

Foto de Sigmund en Unsplash

Y, sin darnos cuenta, va llegando el fin de curso. Ya has pasado las últimas pruebas y exámenes (depende de si estás cursando un máster, un grado o un experto) y ahora toca presentar un trabajo que englobe todo lo aprendido durante todo este tiempo. Puede agobiarte mucho, pero estamos seguros de que te irá genial. ¡Ya verás!

Como sabemos la presión que produce redactar tanto material y, sobre todo, que esté bien, queremos echarte una mano con una sección del TFM o TFG que siempre trae de cabeza a nuestro alumnado: la bibliografía.

La bibliografía es un apartado final dentro de un trabajo de investigación en el que se recogen todas las fuentes escritas, visuales y orales que han servido de referencia para desarrollar nuestro trabajo. Esto permite dar autoría a las obras que hemos utilizado, así como evitar el plagio y preservar los derechos de autor y propiedad intelectual. Por si no lo sabías, hay varias normas que rigen estas normas, entre las más famosas se encuentran las normas Harvard, Vancouver, APA, MLA, etc. Hoy, queremos hablarte de las normas APA. ¿Quieres saber más de estas normas? ¡Allá vamos!

Las normas APA (American Physcological Association) son un conjunto de indicaciones pensadas para establecer una serie de estándares o reglas comunes, con el fin de codificar varios componentes de la escritura para facilitar y ordenar los contenidos de un documento. Ofrece también la unificación de la bibliografía mundial, ya que si cada uno escribiéramos como nos parece, la tarea de buscar documentación para nuestros propios trabajos sería casi imposible.

Por eso, para que tengas la mejor puntuación posible en tu trabajo de investigación, te explicamos brevemente las principales claves para redactar la mejor bibliografía posible.

Formato del documento

  • Tamaño:  12 puntos
  • Fuente: Times New Roman
  • Alineación: Izquierda
  • Interlineado: 2 puntos
  • Sangría: 1,27 cm

Estructura

  1. Portada
  2. Resumen/Abstract
  3. Cuerpo del documento (introducción, método, resultados y discusión)
  4. Referencias
  5. Tablas y figuras
  6. Anexos

Referencias bibliográficas

  • Cada referencia va en forma de lista con sangría de 1,27 cm
  • Elementos básicos: información del autor, fecha de publicación, título de trabajo e información de la fuente
  • Se ordenan alfabéticamente. Si un mismo autor tiene varias obras se ordenará por año de publicación

Citar distintas referencias

  • Libro
    • Libro impreso: Apellido, N. (año). Título del trabajo. Editorial
    • Libro en línea: Apellido, N. y Apellido, N. (año). Título del libro. Editorial. URL
    • Libro con editor: Apellido, N. (Ed.). (año). Título del trabajo. Editorial
    • Capítulo de un libro con editor: Apellido Autor, N. (año). Título del capítulo o entrada en N. Apellido Editor (Ed.), Título del libro (xx ed., Vol. xx, pp. xxx-xxx. Editorial
  • Revista
    • Revista digital: Apellido, A., Apellido, B. y Apellido, C. (año). Título del artículo específico. Título de la Revista, Volumen (número de la revista), número de página inicio – numero de pagina fin. URL
    • Revista impresa: Apellido, A., (año). Título del artículo. Título de la revista, volumen, páginas
  • Página web
    • Sitio web institucional: nombre del instituto/empresa al que haga referencia, (Fecha). Título del apartado de la web o sección que quieras mencionar. URL
  • Diccionario
    • Impreso: igual que un libro impreso
    • En línea: Nombre del diccionario. (año). En editorial del diccionario. Recuperado en fecha, de URL
  • Redes sociales
    • Apellido, N. [@Usuario]. (Fecha). Primeras 20 palabras del tweet o publicación como título. [Vídeo/imagen adjunta, si es el caso]. Red social. URL

¿Un poco más sencillo ahora? ¡Esperamos que sí! Es cierto que dependiendo del tipo de recurso que utilices para documentarte tendrás que utilizar una u otra manera de redactar la bibliografía, pero en este artículo hemos destacado las principales.

Evidentemente, si aún tienes dudas, compartimos contigo esta y esta otra fuente en las que podrás profundizar más y resolver el resto de dudas para redactar una bibliografía de 10.

Suerte y, por supuesto, muchísimo animo. ¡Ya queda menos!

Redacción del lenguaje deportivo

Foto de Braden Collum en Unsplash

Con tantos eventos deportivos y con el mundial de fútbol a la vuelta de la esquina es posible que veamos anuncios sobre las competiciones por todos lados. Si ves el telediario, las noticias deportivas nos detallan las novedades cargadas de mucho léxico especializado, ya sea baloncesto, Fórmula 1, ciclismo o tenis. Si lees el periódico encontrarás muchas palabras que asocias a distintos deportes y que seguro que su presencia entorno a un texto en español no te supone seguramente ningún problema, pero para los profesionales del lenguaje es todo un campo de investigación. Para entenderlo mejor, vamos a desmenuzarlo.

¿Qué es el lenguaje deportivo?

Es la expresión oral del contexto deportivo que ayuda a comprender mejor cualquier tipo de actividad física y desemboca en la comunicación profesional. Lo más interesante: proporciona nuevas corrientes estilísticas y también representa culturalmente a muchas sociedades y culturas. ¿Te has parado a pensar alguna vez cuántas expresiones deportivas utilizamos en nuestro día a día?

Características

Si tuviéramos que destacar la principal característica del lenguaje deportivo podríamos darle una medalla olímpica a los extranjerismos. Sí, sí. Si te das cuenta no paramos de escuchar términos extranjeros en un discurso deportivo. Y, como ocurre en otras temáticas, predominan los anglicismos. ¿Quieres unos ejemplos?

El estadounidense Josef Newgarden (Team Penske), que comenzó desde la ‘pole position‘, firmó la cuarta plaza a 10.6 segundos de Will Power. (Mundo Deportivo)

En este ejemplo vemos claramente como se utiliza pole position en vez de primera línea de salida/parrilla, además, utilizan el punto para separar los decimales por influencia de la lengua inglesa.

Russell aparece como el tercer mejor piloto del curso en el ranking de la F1. (AS)

En este otro ejemplo parece que no se llevan bien con las cursivas cuando se tratan de extranjerismos (o comillas angulares en su defecto). ¡Recuerda! Hay opciones como clasificación que pueden sustituirse para este tipo de anglicismos, muy comunes cuando estamos hablando sobre deportes. (Aclaración: al ser una cita va en cursiva y, para marcar el extranjerismo tendremos que escribirlo en redonda).

A la cola del pelotón tenemos los famosos sinónimos, los errores y dudas sobre el género del léxico deportivo o sus plurales y la aparición de vulgarismos, típicos de la jerga periodística.

Para aclarar un poco más las dudas, la Real Academia Española y la Fundación del Español Urgente se han asociado para luchar contra estas diferencias entre términos.

Una de sus primeras actuaciones fue aclarar los términos de doble acentuación, es decir, aquellos términos que pueden llevar tilde o no (como más te guste). Algunas de ellas son: beisbol/béisbol; futbol/fútbol; Karate/Kárate; olimpiada/olimpíada, etc. Pero algo que nos gusta mucho es su clara posición ante el abuso de extranjerismos (anglicismos en su mayoría). Estos defienden que no es necesario el uso de estos barbarismos y que se prefiere la fórmula en español. Algunas alternativas son «aficionado, dopaje y foto de llegada» para amateur, doping y foto finish.

Pero el lenguaje no termina ahí. Cada día utilizamos más expresiones deportivas… ¡más de lo que imaginamos! A ver si te identificas con algunas de estas:

  • Tirar balones fuera (fútbol)
  • Tener más moral que el Alcoyano (fútbol)
  • Tirar la toalla (boxeo)
  • Estar contra las cuerdas (boxeo)
  • Recibir un golpe bajo (boxeo)
  • Salvarse por la campana (boxeo)
  • Quedarse fuera de juego (fútbol)
  • Dejar todo en tablas (ajedrez)
  • Ser de piñón fijo (ciclismo)
  • Pillarse un rebote (baloncesto)

¿Te han sorprendido estas expresiones? El lenguaje deportivo define nuestra cultura, los gustos y expresiones de diferentes personas y comunidades. Aprendamos de ellas y también cómo escribirlas correctamente.

Si quieres saber saber algunas claves de redacción sobre el lenguaje deportivo, en concreto el tenis, te recomendamos que veas nuestra última publicación en redes sociales.

¡Hasta la próxima entrada, deportista!